De Pérez a Carod

La vergüenza es el espinazo que vertebra la entelequia nacionalista. Es el desdén al pariente pobre que ha calado entre quienes aceptan con la cabeza gacha su cruz de ridículos españolitos, culpables, imperfectos, salvajes repudiados indignos de compartir viaje en el arca sagrada junto al pueblo elegido. Eternos penitentes obsesionados con el pecado original de su españolidad, buscan desesperados la absolución que expíe sus culpas en el altar separatista.

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