De Pérez a Carod

Y de nuevo a ser mayor. Cuando al espejo le da vergüenza enseñar a Pérez y el niño se viste de Carod. Los niños no lloran, los hombres sí. A los postres en El Bulli Josep busca a Islero y envidia su fama. Victimismo de torpes y cobardes, de risa floja y chiste fácil.
“Yo maté a Abel”.
No, a ti te basta con quitarle el mérito a Caín. A ti te sobra con recoger las nueces del suelo.

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