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OBL

Osama se busca en las camisetas del pacifismo, como los niños de papá futbolista, y dentro de poco se encontrará mientras alguno, jamón en mano, se escapa del rebaño gritando ¡Goool!
Si me fiase diría que ya está vencido, que el aura del mesías ha quedado atrapada en un pin de dos por tres euros en la solapa de un chaval. Pero che, yo ya no me fío ni de las chapitas, que al final te pinchas con el imperdible. Y duele.

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