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La paz de los cementerios

A Sara se le acabó la magia.

- ¡Abracadabra!
- Pata de cabra.

Y las palomas de su chistera desfilan tristes como las putas del otro apóstol. ¡Paz! Grita Sara furiosa mientras reparte bastonazos con su varita de mago. Paz...paz...paz... llega el eco de su voz a los fríos campos de Solovki, donde los escépticos que nunca vieron salir palomas de la chistera roja descansan.
En paz.

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