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Mostrando entradas de enero, 2005

Tierra adentro

Los hay que se quedan en la orilla, con el pantalón arremangado, dando aire a los ahogados.

Barrio de Santa Cruz

"En este lugar, el día 30 de enero de 1998, murieron asesinados en atentado terrorista el teniente de alcalde del Ayuntamiento de Sevilla don Alberto Jiménez-Becerril Barrio y su esposa doña Ascensión García Ortiz. La corporación municipal que tanto dolor ha sentido, desea que la ciudad guarde en la memoria el recuerdo de estos dos sevillanos, ejemplares servidores y buenos vecinos, y que la paz y la no violencia vivan en nuestro pueblo".

Siete años. Sin odio, sin venganza. Sin ellos.
Siete años. Con las víctimas. Con su recuerdo. Con su ejemplo.

Héroes

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La foto es de Reuters.
La bandera de Irak.
La sonrisa de esperanza.
Y el dedo violeta para los agoreros.

Frío

Mucho. por eso los más listos estiran el cuello en busca una hoguera. ¡Allí se ve humo! grita uno. Y allí que van todos, en busca de las brasas, al calor de la subvención.

Canciones dedicadas*

Suena un piano. Y sus notas se bañan en el Ebro. ¿Mozart? ¿Chopin, tal vez? No. Paesa.

Pero al cabo de unos días
De haber desaparecido
Encontraron a uno muerto
A un muerto muy parecido
Le hicieron un gran velorio
Y le rezaron una novena
Le perdonaron sus deudas
Y lo enterraron con velas

Pero un día se apareció
Lleno de vida y contento
Diciéndole a todo el mundo:
¡Se equivocaron de muerto!
El lío que se formó
Eso sí que es puro cuento
Su mujer ya no lo quiere
No quiere dormir con muertos

Y no estaba muerto, no, no
Que estaba de parranda


*De uno de esos. De uno de tantos.

Y...

Una lágrima cayó en la arena
¡Ay! En la arena cayó tu lágrima
Una lágrima cayó en la arena
La que quisiera, quisieraencontrar...

Cuestión de fe

La Perla
"Es un tocho. Tiene casi 450 artículos. Lo leí una vez y terminé sudando. Por eso digo que no hace falta conocer el texto."

La Ostra
Manuel Chaves, secretario general del PSOE de Andalucía, en Yahoo Noticias


La nueva Biblia. Los burócratas la interpretan y desvelan sus arcanos a los humildes. Y aún hay descreídos, incrédulos, hombres de poca fe, ateos que purgarán su individualismo a las puertas del cielo azul de doradas estrellas.

Maracaibo Connection

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El sexto sentido

A veces, por las noches, Bambi ve fantasmas en blanco y negro. Feos, calvos y con galones en el bigote.
Flor ya le ha dicho que llame a Bruce Willis, por si hay que echar un exorcismo. O dos.
Y el buque se paró en el mar. Y apagó la luna para ver las estrellas. Y aprendió a vivir.
Gracias. Por la lección. Por compartirla.

El revisor

Gregorio pasea por los vagones pidiendo el billete a los fantasmas. Que algunos viajan al cielo en clase preferente.

Guerra en el cementerio

Esta guerra, la de los nietos, empieza donde la dejaron los abuelos. En las cunetas de una carretera sin mojones. Allí empezaron a ponerle nombre a los muertos, a ponerle apellido a la historia, a pasar por el cedazo la tierra seca de una fosa común. Separando a los rojos de los gualdas. A los buenos de los malos. A mis muertos de tus muertos, no sea que luego el insulto se equivoque de letrina y suelte el vientre sobre los huesos de mi apellido. Y al borde de esa cuneta estamos los nietos, los vivos, buscándole matices al verde de los cipreses, que si el mío es verde oliva, que si el tuyo es verde botella, que si el suyo es verde limón, mientras los más gallitos discuten quién la tiene más larga, si mi abuelo que era maestro o tu tío que iba para cura. La tibia, digo.
Y puestos a amortizar la pala, ahora toca repartirse los muertos del terrorismo, sacarlos a empujones del nicho común de nuestra memoria para que los forenses determinen el ADN político de sus muelas. Como los entren…
Ya estoy aquí.

Manos

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¡Gooooool!

Hay una diferencia entre el plan de Ibarreche y el de Maragall. Sólo una. La unidad nacional. Nos la van a vender. Y la vamos a comprar. Todo por la patria. Asimétrica, desigual e insolidaria. Pero unida, qué diablos, no sea que en este país de Manolos con bombo nos quedemos sin equipo al que animar en los mundiales.

Coartadas

Es travieso. Y a veces se escapa del bosque con Tambor, a fumar a escondidas, a ver a la sirenita bañarse sin escamas, a jugar a los médicos con Falina, a sisar diamantes en la mina de los siete enanitos, a robarle besos a la bella durmiente, a esconder gusanos en las manzanas de Blancanieves, a disfrazarse de lobo y asustar a Caperucita.
Pero cuando vuelve a casa, agacha las orejas y sonríe.
- ¿Dónde has estado, Bambi?
- ¡Dónde voy a estar! Estudiando en la biblioteca, con Pedro y con José.

El precio de la unidad

Chaves vende unidad.
"sólo gente mal pensada o ingenua puede pensar que un Plan Ibarretxe va a romper la integridad política de España, que es un país con mucha tradición y mucha historia detrás".
Y yo me sigo preguntando... ¿Cuánto vale?

Enjaulados

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Vendedores de espejos (El oráculo II)

Yo también escuché su voz. Fue en la piedra de un molino machacando aceitunas, en el susurro de las hojas de los olivos, en la luna llena de Jabalcuz, en el aceite de un hoyo, en el azúcar de un ochío, en la madera de un fuerte en la Cañada de las Hazadillas. Fue una madrugada de Jueves Santo, un día de romería, una semana de feria, un año de sol, una vida de cielo azul. A mí también me habló. Me señaló, me llamó, me eligió. Yo también me acerqué a la orilla del Guadalquivir. Me asomé. Y me vi. Solo. No había un pueblo detrás. Solo mi cara reflejada en la Cañada de las Fuentes. Y entonces se fue.
Desde entonces no lo he vuelto a escuchar. Y cada día vuelvo a la orilla a mirarme en el agua. Sí, tal vez sea eso el liberalismo, tan sólo un río sin rostro en el que curamos nuestras cicatrices los que tenemos el gesto herido. El espejo en el que maquillamos nuestros lunares. Tal vez José Carlos, Manel, seamos nosotros el rostro humano del liberalismo. Liberales con rostro. Vendedores de…

El oráculo

Sería en el ojo de una vaca, en las espinas de un besugo, en los anillos de un tronco cortado, en la mano ardiente del sogatira, en las entrañas de un ternero, en las redes olvidadas de los náufragos del Cantábrico, en el hierro que Jaungoikoa sembró a sus pies. Debió ser en la tumba de Lelo, en el fantasma de Uchín Tamayo, en las brasas del hogar de Túbal, en la sangre derramada en Beotibar, en los engaños de Maitagarri, en el sueño de Luzaide, en el corazón de Amaya, en las piedras rojas de Arrigorriaga. Fue allí donde escuchó la voz del Padre y comprendió su misión. El caudillo, el elegido, el llamado, el esperado, el Mesías.
Desde entonces acude cada día a la orilla alavesa del Ebro, esperando el momento de alzar su cayado y abrir en dos las aguas del río, para que mueran ahogados los impuros.

Tango

que tres mil años no es nada

Brujerías

Purificaciones.
Libro II. Capítulo octavo.
De las Alianzas.

Para purificar una alianza, deberás bañarte desnudo la noche de San Juan en una playa desierta a no más de 45º de latitud Norte. Después coloca sobre la arena el caparazón abierto de un centollo y vierte en él siete gotas de angostura, dos de mirra y el polvo de una hoja de menta machacada en un mortero de bronce forjado en noche de cuarto creciente. Moja en la mezcla el dedo anular de una virgen en el octavo día de su ciclo menstrual y escribe en su vientre desnudo la palabra mágica:
DEMOCRATICA

Fechas

23 de julio de 2000
14 de Marzo de 2004

PAZ (c)

Naomi vende su marca

Desengaño

¿La unidad nacional? Yo la conozco. Es sólo una chacha de Ecija sirviendo canapés en la pasarela Gaudí. Es sólo una fresa de Lepe provocando risas en las borracheras de chacolí. Es sólo un bufón vestido de faralaes haciendo gracias al rey de Marte.
La unidad nacional es sólo una camiseta roja la mañana del 6 de enero. Y yo hace tiempo que perdí la ilusión, una tarde de diciembre, escondido bajo la cama de los Reyes Magos rodeado de regalos envueltos en papel de Galerías Preciados y una carta de Melchor firmada por mi madre.
La unidad nacional. Y encima se quejan ellos.
No merece la pena. No es excusa. No es problema. Que no vengan los burócratas a envolver mi libertad con el celofán rojo y gualda de la unidad nacional. Ya no me hace ilusión. No la pedí en la carta.

(P.D.: Y a Bono se le está corriendo el maquillaje de betún)

Tienen nombre

Los que dieron la nuca. Los que dan la cara. Los que darán la espalda.

Entremés

Puigcercós se relame mientras deconstruye el menú nacional en las perolas inmaculadas de una alcoba en Gerona, donde las sartenes mantienen casta su pureza frente al empuje mancillador de una pringá, donde las vírgenes sin grasa cobran por dejarse oler en las esquinas de una mesa reservada el año pasado, donde los platos huelen a lo que huelen las nubes que no huelen a nada.
Aquí, desde el fogón charnego, empieza a cansar la receta del soufflé. Que si quieren hacer puré con la tortilla, ahí les paso el chino. Pero parece mucho abusar que además de putas, paguemos las papas y el aceite.
Dong
Dong
Dong
Dong
Dong
Dong
Dong
Dong
Dong
Dong
Dong
Dong


Mierda, el zapato...