Entremés

Puigcercós se relame mientras deconstruye el menú nacional en las perolas inmaculadas de una alcoba en Gerona, donde las sartenes mantienen casta su pureza frente al empuje mancillador de una pringá, donde las vírgenes sin grasa cobran por dejarse oler en las esquinas de una mesa reservada el año pasado, donde los platos huelen a lo que huelen las nubes que no huelen a nada.
Aquí, desde el fogón charnego, empieza a cansar la receta del soufflé. Que si quieren hacer puré con la tortilla, ahí les paso el chino. Pero parece mucho abusar que además de putas, paguemos las papas y el aceite.

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