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¡Gooooool!

Hay una diferencia entre el plan de Ibarreche y el de Maragall. Sólo una. La unidad nacional. Nos la van a vender. Y la vamos a comprar. Todo por la patria. Asimétrica, desigual e insolidaria. Pero unida, qué diablos, no sea que en este país de Manolos con bombo nos quedemos sin equipo al que animar en los mundiales.

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