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Mostrando entradas de febrero, 2005

Maná on the rocks

Y aún hay incrédulos que dudan de su existencia. Débiles de fe. ¿No son éstas las pruebas de su misericordia? ¿No es ésta la cosecha de nuestras plegarias?
¡Danzad, danzad hermanos en honor del dios Kioto! Alejemos de nosotros el polvo del desierto mientras el frío invierno purifica el invernadero donde arden los vicios del desarrollo. Bebamos en copas heladas el maná níveo que brota del Protocolo y brindemos por Él, ¡Oh Dios de la verde paz!

Tortilla española*

Ingredientes:

Medio kilo de patatas
Una cebolla
Un cuarto de litro de aceite de oliva
Cuatro huevos
Una pizca de sal

Preparación:

Pelamos las patatas, las lavamos y cortamos en rodajas no muy gruesas. Pelamos la cebolla y la picamos. Ponemos la sartén al fuego y dejamos que se caliente el aceite a fuego medio. Echamos las patatas y la cebolla, añadimos sal y dejamos que fría durante una media hora sin subir la potencia del fuego. De vez en cuando removemos con una cuchara de madera.
Mientras, batimos los huevos en un cuenco hondo. Una vez fritas las patatas y la cebolla, escurrimos el aceite y las mezclamos con el huevo batido, para después echar la mezcla en una sartén antiadherente con dos cucharadas de aceite y freir durante el tiempo justo (unos pocos minutos) por cada lado.


*Receta neutral

Y no olviden vitaminarse y supermineralizarse!

¡Arrepentíos!

Y fueron soltados los cuatro Ángeles que estaban preparados para la hora, el día, el mes y el año, para matar a la tercera parte de los hombres.
El número de su tropa de caballería era de 200.000.000. Yo oí su número.
Así vi en la visión los caballos y a los que los montaban: tenían corazas de color de fuego, de jacinto y de azufre; las cabezas de los caballos como cabezas de león y de sus bocas salía fuego y humo y azufre.
Y fue exterminada la tercera parte de los hombres por estas tres plagas: por el fuego, el humo y el azufre que salían de sus bocas.
Porque el poder de los caballos está en su boca y en sus colas; pues sus colas, semejantes a serpientes, tienen cabezas y con ellas causan daño.

Ap. 9:15-19

Dudas

-Hola, quería una bufanda.
-¿Verde o azul?
-No se, verde, creo.
-¿De lana o algodón?
-¿Cuál es mejor?
-Depende, ¿la quiere para el invierno?
-Bueno, sí. Aunque también para entretiempo.
-Si quiere le enseño las que tengo.
-Vale. ¿Puedo probarlas?
-Por supuesto, ahí tiene el espejo.
- La verdad, es difícil decidirse. Me gusta la azul de lana, pero la quería de algodón. Claro que podría llevarme la verde. No se...
-Llévese las dos.
-No, creo que me llevaré la azul.
-Sabe que puede cambiarla con el ticket de compra.
-Sí, claro. Pero creo que me llevaré la azul. Quiero vérmela en casa con el abrigo y si no me convence se la traigo y me llevo la verde.
-Como quiera, aquí estamos para atenderle. Hasta otro día.
-Hasta otro día.
.
.
.
-Hola, quería una muerte.
-Vale. Tome. Adios.
-Adios.

Ruinas en silencio

Maragall sólo ve hilillos de polvo entre los escombros del Carmelo. Lástima que el derrumbe no aplastó ningún mejillón. Lástima que las ranas se convirtieron en princesas y ya no juegan a reporteras dicharacheras en el barrio de Blas. Lástima que faltan los patos, siempre los patos, que con su pico manchado sirven de veletas a las catástrofes, indicando la dirección del velatorio a las plañideras. Como los grados de richter miden los temblores del suelo, el hollín de los patos mide los temblores del corazón en los pechos no gubernamentales.
Y en el Carmelo no había patos.
Que busquen en los escombros. Quizá un niño perdió su póster del pato Donald. Y con suerte lo sacan en el vogue con las plumas tiznadas.

Desayuno Continental

Zumo de naranja.
Croisant o dos tostadas con mantequilla y mermelada.
Café con leche o té.

Lo que no entiendo es la urgencia de la camarera en servirlo. Será para que no se enfríen las tostadas. O para que les de tiempo a preparar el almuerzo. ¡Ah, el almuerzo! Privilegio de los que reservaron pensión completa en el hotel de las 25 estrellas.
Que algunos vamos en alojamiento y desayuno.

Batido de Sandía

Ingredientes

2 tajadas de sandía
Un poco de hielo picado
1/2 taza de yogur natural
1 cucharada de azúcar
1/2 cucharadita de jengibre
Una hoja de menta

Preparación

Retiramos la cascara, quitamos las pepitas y partimos en dados los trozos de sandía. Los echamos en la batidora y vamos añadiendo el azúcar, el yogur y la cucharadita de jengibre. Cuando esté bien batido, lo servimos en una copa que previamente hemos preparado con un poco de hielo picado.
Para presentar, decoramos con una hoja de menta.

Para esos días de calor.

Efemérides

Moisés ante el mar Rojo