Hércules fascinado

La brisa caribeña, de un soplo, levantó su taparrabos y dejó al aire sus vergüenzas. Hércules desnudo de hinojos en el olimpo jinetero, peinando las barbas de Zeus, sirviendo cocos de ambrosía en la mesa del Dios Padre. Hércules.
El Héroe.
Mi Presidente.
Su camarero.

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