Barullo en el cementerio

Los muertos hacen fila en el camposanto, quién da la vez, me lo corta finito con la guadaña.
Y a la entrada, enlutadas en verde, las plañideras lloran por las ballenas y venden mosquiteras a las viudas.
Rezar. Sólo queda rezar.
Y que el dios Kioto los acoja en su seno.

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