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Mostrando entradas de abril, 2005

En blanco y negro

Pasa el camión

¡Vivan los novioooos! (y su burócrataaaaa)

Nunca entendí qué le importaba al burócrata si quiero a Pepita y no entiendo ahora porque le importa si quiero a Pepito, pero a lo visto, a muchas Pepitas y a muchos Pepitos les importa y mucho que un funcionario (traje o sotana al gusto) les sostenga el ramo.
Pero como donde dan los carnés dicen que hay que aplaudir, aplaudiré.
Tímidamente, claro.
Una aldea. Ni siquiera. Quince paisanos. Siete casas. Y una nota en la farola.
Aviso: Reunión a las cinco. En mi casa. Con paraguas.
Y a las cinco los quince en su casa. Empiezan.
- He escrito una carta. Bueno, la ha escrito mi hija. ¡Niña, la carta!
Y la niña con la carta. Siguen.
- ¿Leo, padre?
- Lee.
- Leo:
“Her Majesty the Queen Eliza…
Extrañeza.
- Esto…, niña, en español mejor.
- Ah. Sigo.
“A Su Majestad la Reina Isabel I.
Querida Majestad. Corren tiempos serios. Y nuestro pueblo, orgulloso aunque pequeño, los afronta con firmeza, seriedad y orgullo. Un orgullo (la niña se repite) que nace de nuestra historia, que crece con nuestras costumbres, que maduró con nuestro sufrimiento y que no queremos que muera por nuestros miedos. Por eso, valientes y conscientes, le explicamos:
- Que cuatro de nuestros vecinos son titulares de la tarjeta del Corte Inglés.
- Que es costumbre local tomar el té u otra infusión a las cinco (más o menos)
- Que en las mañanas de invierno, una pesada bruma oculta nuestras…

Arqueología

Beatos en el burdel

En cualquier caso, cabe temer que de momento seguirán muriendo de sida miles y miles de creyentes del Tercer Mundo que obedezcan la consigna de que Dios prohíbe el preservativo.
El Periódico, 20 de abril de 2005
Pecadores piadosos, adúlteros de padrenuestro, tal vez follan con la luz apagada para que no les vea el ángel de la guarda... Y aquí los bwanas, racistas hasta decir basta, haciendo aspavientos de pena por los sobrinos del tío Tom, pobrecitos, con lo bien que cantan la canción del colacao. Imbéciles.

El salto de la reja

En la madrugada marismeña, Curro y Rodríguez asoman el pescuezo entre las barras buscando las estrellas. Laicos. Ya. Terminarán llevando las andas y gritando Viva la Blanca Paloma, mientras un águila calva cruza el cielo.

Erase una vez...