Una aldea. Ni siquiera. Quince paisanos. Siete casas. Y una nota en la farola.
    Aviso: Reunión a las cinco. En mi casa. Con paraguas.

Y a las cinco los quince en su casa. Empiezan.
- He escrito una carta. Bueno, la ha escrito mi hija. ¡Niña, la carta!
Y la niña con la carta. Siguen.
- ¿Leo, padre?
- Lee.
- Leo:

    “Her Majesty the Queen Eliza…

Extrañeza.
- Esto…, niña, en español mejor.
- Ah. Sigo.

    “A Su Majestad la Reina Isabel I.
    Querida Majestad. Corren tiempos serios. Y nuestro pueblo, orgulloso aunque pequeño, los afronta con firmeza, seriedad y orgullo. Un orgullo (la niña se repite) que nace de nuestra historia, que crece con nuestras costumbres, que maduró con nuestro sufrimiento y que no queremos que muera por nuestros miedos. Por eso, valientes y conscientes, le explicamos:
    - Que cuatro de nuestros vecinos son titulares de la tarjeta del Corte Inglés.
    - Que es costumbre local tomar el té u otra infusión a las cinco (más o menos)
    - Que en las mañanas de invierno, una pesada bruma oculta nuestras casas.
    - Que las ovejas circulan por la izquierda.
    - Que llueve. Mucho.
    - Y otras cosas que ahora no recordamos. Pero que son.

    Es por ello que hemos decidido solicitar a Su Majestad el ingreso en la Commonwealth con el deseo de seguir profundizando en los vínculos que nos unen.
    Deseosos de recibir respuesta pronto, nos despedimos.
    Adios.
    Sus futuros súbditos.

    P.D.: Acompañamos retrato.

- ¿Traéis los paraguas? Niña, reparte los bombines.
Los quince. De pie. Con bombines de carnaval. Serios.
¡Flash!

Se acabó la reunión. Nadie habla cuando salen. Sólo uno, ya en el portal de su casa, se atreve a volver la cabeza.
- ¿Y qué es la Commonwealth?

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