Estaba perdido, asustado. Como si un fantasma le hubiera llevado el desayuno a la cama. Claro que el tanga le quitaba seriedad al miedo. Es lo que tienen. Los fantasmas, digo, que te llevan las tostadas frías. Es lo que tienen. Los tangas, quiero decir, que nadie te cree cuando apareces gritando en el muelle:

- ¡Dejadme subir!

Claro, que siempre hay un barco para un pasajero...

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