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El rey morado

Como las violetas de caramelo, no se si por miedo o vocación. Quizá sea sólo que le gusta tararear a mi paisano, ese que canta, y susurrarle al ombligo canciones a lo que venga. O que la zarzuela de pescado teme quedarse sin marisco y le guiña el ojo a la cocinera que agarra el mango, la de ojos lilas que te miran y cautivan. Será Cibeles, que entiende, la que le dio el consejo: si se lleva el color nazareno, más vale en la bandera que en el ojo. Lo que sea, yo grito con mi Rey:

¡Viva la República!

Comentarios

belaborda ha dicho que…
* Su Majestad.

Jugar con jugadores de ventaja
es hacer entre tuertos como el ciego,
el bobo de entre bobos anda el juego
y un monarca de más en su baraja.

Sea un trono apuesta y sea caja,
apaguen del linaje el sacro fuego,
se haga ya el silencio palaciego
y a su Casa le cosan la mortaja.

Voltee sin la red en el trapecio
del Estado este rey republicano
que repúblicos miren con desprecio;

pues siendo agudo y romo, nuevo Jano,
si ser inconsecuente es ser un necio,
sin duda que es un necio soberano.