¡el lobo, el lobo!

Be. No me asusta tanto el lobo como el disfraz de oveja. Me pica la lana, desde niño, peleas de armario con mi madre. A Rajoy también le han disfrazado, de pastor, en un cuento escrito en una libreta azul. Le colgaron el zurrón y le mandaron al campo. Pastor novato, olvidó el paraguas pero se llevó la radio. Y en la radio le dicen que tenga cuidado, que mire por las ovejas, que mire por el rebaño. En la radio le dicen que a la abuelita se la comió el lobo disfrazado de tren y que a caperucita le anda olisqueando la capa el mismo lobo con otra piel. La capa.

A caperucita le han hecho una capa con la sábana de Colón, una capa grande, que no falte abrigo en el invierno. Y es la capa tan buena, tan bonita, que los pájaros que acompañan los amaneceres de Rajoy cantando las virtudes del paño olvidan la percha. Y olvidan que la capa de caperucita no se mueve con el viento, como la sábana de Colón. Que la mueve el paso de la niña caminando por el bosque. La capa, la sábana, la bandera, España. A Rajoy le han dicho que vigile, no venga el lobo y deje en cueros a las ovejas y sin capa a la niña. Decapada.

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