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Cobardes en la China

Era fácil, cuando los muertos llevaban uniforme, olvidar su nombre y bailar ska. Los ochenta, el siglo pasado, cuando tanta diversión sabía tan a poco que sobraba policía; cuando mataban a alguien y yo no era nadie.

Qué cruel entonces y qué cobarde ahora.

Cuando los muertos no han hecho nada para mecerlo, ni visten como putas, ni lo llevan en el sueldo. Ahora, cagón aquí i a la Xina Popular, pido a los que matan que miren el mapa, que pregunten al sindicato; que no se equivoquen de lugar, que no se equivoquen de profesión.

Que matan a cualquiera y así no se puede vivir.