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Batallas

-Abuelita, cuéntame otra vez cómo los tuneros salvasteis a España del fuego en 2017.
-Se decía tuiteros, Estado y Rajoy. Pero duérmete ya.

Diálogos de blanco (y negro)

Imagen
Mantel blanco, servilletas blancas, guantes blancos, cuello blanco.

Wasabi

Sin Google ni primos en Baracaldo a los que acudir, pero con el himno de la Real Sociedad de Fútbol de San Sebastián grabado en un casete, la rutina del niño era siempre la misma: play-stop-rew. Así una vez tras otra hasta que lograba sacar una palabra que apuntar en la libreta.

-¡Churriguri, dice churriguri!

Pues eso, churriguri. Y a cantar de oído.

Guardiola

Caminaba por la misma senda, en el mismo parque, en dirección contraria acercándose a mí: un paisano con una correa en la mano. Bajé el ritmo buscando al perro, imaginando la fiera: más rápida, con más dientes, más asustada que yo. Ni un bocado le duro.
No veía al animal por ningún lado cuando, a punto de cruzarnos, el hombre se paró.

-Quillo, sal de ahí -ordenó.

De los matorrales salió un caniche que se pegó a sus pies mientras yo acelaraba el paso para dejarlos atrás. No volví la cabeza.

Regresé a casa haciendo votos por un parque libre, (¡independiente!) sin mascotas, pequeño pero mío (¡nuestro!). Y con un campanario, por qué no. Esa mañana desayuné zumo de naranja, pan con aceite y tomate y un café con leche.

Cobardes en la China

Era fácil, cuando los muertos llevaban uniforme, olvidar su nombre y bailar ska. Los ochenta, el siglo pasado, cuando tanta diversión sabía tan a poco que sobraba policía; cuando mataban a alguien y yo no era nadie.

Qué cruel entonces y qué cobarde ahora.

Cuando los muertos no han hecho nada para mecerlo, ni visten como putas, ni lo llevan en el sueldo. Ahora, cagón aquí i a la Xina Popular, pido a los que matan que miren el mapa, que pregunten al sindicato; que no se equivoquen de lugar, que no se equivoquen de profesión.

Que matan a cualquiera y así no se puede vivir.

Arrimar el ascua

Salió el sol y las chalanas se llenaron de brasas y las cañas de sardinas. Los espeteros voceaban. A la izquierda lo tenían claro, la culpa es de la sardinas porque se lo han buscado. A la derecha lo tenían claro, la culpa es de las cañas porque todas son salvajes.

Y mientras el gato cazando al descuido.

espejito, espejito

1-¿Por qué creaste o ingresaste en tu blog?
el buque negro para leerme, en HispaLibertas para leerme acompañado.

2-¿Cuántas bitácoras lees al día aparte de la tuya?
Muchas. Más.

3-¿Sabes lo qué es un lector de RSS? En caso afirmativo, ¿cuál usas?
NewzCrawler

4-¿Has baneado alguna vez a gente de los comentarios?
Sí.

5-¿Cuál es el beneficio y el perjuicio que te ocasiona este mundo de los blogs?
Escribir.